
Estrenamos Ko-fi
Detrás de Aventuras Pixeladas hay muchas horas, recuerdos y una comunidad que lo hace posible. Hoy estrenamos Ko-fi y os contamos por qué esta aventura también es vuestra.
Hay aventuras que empiezan con una espada, otras con un mapa del tesoro y algunas con un tío que decide montar una página de videojuegos sin tener ni idea de la cantidad de líos en los que se está metiendo.
Esta es la nuestra.
¿Os acordáis de cuando todo era un poquito más sencillo?
Bueno, sencillo, sencillo… Tampoco nos flipemos.
Hubo una época en la que podías pasarte tres tardes enteras intentando averiguar para qué demonios servía un objeto que llevabas en el inventario. Una época en la que hablar veinte veces con el mismo personaje parecía una estrategia perfectamente razonable y en la que combinar cualquier cosa con cualquier otra era prácticamente una filosofía de vida. Los que crecimos con aventuras gráficas como Monkey Island sabemos perfectamente de qué estoy hablando.
Y los que no… bueno, os habéis perdido una infancia maravillosa y una cantidad de frustración completamente necesaria. Pero qué infancia, ¿eh?
Aquellos juegos tenían algo especial. No importaba tanto llegar al final como disfrutar del camino. Descubrir un rincón nuevo, escuchar una melodía que todavía recuerdas treinta años después, reírte con un diálogo absurdo o quedarte mirando una pantalla de píxeles pensando que estabas viviendo la aventura más grande del universo.
Y aquí estamos, unos cuantos años, unas cuantas canas y bastantes dolores de espalda después, intentando recuperar un poquito de aquella magia.
De ahí nace Aventuras Pixeladas.
No de un estudio de mercado. Ni de una reunión de señores con corbata. Ni de un plan maestro para conquistar internet.Nace de algo bastante más sencillo: me encantan los videojuegos, me encanta hablar de ellos y me hacía muchísima ilusión construir un lugar donde compartir todo esto con vosotros.
Aunque, visto lo visto, habría sido más fácil encontrar la solución de una aventura gráfica sin mirar una guía.
Lo que no se ve detrás de los píxeles
Cuando entras en Aventuras Pixeladas ves noticias, artículos, análisis, historias, recuerdos, cartuchos, personajes, pequeñas funciones y un montón de cosas que poco a poco van encontrando su sitio.
Lo que no se ve son todas las horas que hay detrás. Las de pensar una idea mientras haces cualquier otra cosa. Las de sentarte delante del ordenador diciendo «voy a arreglar una tontería» y descubrir, cuatro horas después, que esa tontería tenía diecisiete primos y todos vivían en el mismo archivo. Las de preparar contenido, buscar información, escribir, corregir, volver a corregir, probar algo, romper otra cosa sin querer y preguntarte por qué demonios no te dedicaste a coleccionar sellos.
Y luego están los directos. ¡Ay, los directos! Esas noches en las que empezamos jugando a algo y acabamos hablando de videojuegos de hace treinta años, de cualquier chorrada que se nos ocurra o de asuntos que no tienen absolutamente nada que ver con el juego que tenemos en pantalla. Y me encanta.
Porque, para mí, esto nunca ha sido solamente una página web o un canal de Twitch o Youtube. Es una manera de compartir una afición que lleva acompañándonos toda la vida. Y me gustaría que Aventuras Pixeladas acabara siendo precisamente eso: un sitio al que te apetezca volver. Donde entres a leer algo, descubras un juego, recuerdes otro, te eches unas risas o simplemente pases un rato a gusto. Sin grandes pretensiones. (Y por eso no me haré rico nunca...)
Bueno, alguna tenemos. Que tampoco estamos aquí para quedarnos mirando el menú principal toda la vida.

A los que estáis ahí desde "el principio…"
Gracias. De verdad.
A los que venís a los directos. A los que entráis y saludáis. A los que os quedáis charlando. A los que me aguantáis cuando me enrollo más de la cuenta, que tiene mérito. A los que os reís de mis tonterías y a los que lleváis tiempo compartiendo conmigo ese ratito de vuestra semana. A los que visitáis la página, leéis un artículo, echáis un vistazo a las novedades o volvéis para ver qué se me ha ocurrido añadir ahora. Y también a los que estáis ahí, aunque no escribáis nunca nada. Que sé que existís. Os tengo fichados. Bueno, no literalmente, que luego vienen las leyes de protección de datos. Pero sabéis a qué me refiero. Por supuesto también a los que venia nuevos, porque espero seáis los próximos"
Puede parecer una tontería, pero cuando estás empezando algo desde cero, saber que hay alguien al otro lado lo cambia todo.
Porque montar una página cuesta trabajo. Pero conseguir que alguien la descubra, que le guste y que quiera volver… eso es otra aventura completamente distinta. Y seguramente una de las más difíciles.
Internet es enorme. Hay miles de páginas, canales, vídeos, noticias y creadores peleando por un poquito de atención. Y darse a conocer no es fácil.
Hay días en los que publicas algo con toda la ilusión del mundo y tienes la sensación de que se lo has enseñado a un árbol. Un árbol muy educado, eso sí. Pero un árbol.
Luego aparece alguien, deja un comentario, comparte un enlace, entra en el directo o te dice que le ha gustado lo que has hecho. Y ya está. Otra vez tienes ganas de continuar. Si es que solo hace falta eso.
Por eso me hace tanta ilusión que estéis aquí en estos primeros pasos. Porque no estáis llegando a un proyecto terminado: estáis viendo cómo nace, cómo cambia y cómo va creciendo.
Y eso, al menos para mí, tiene algo muy bonito.
Vale, ¿y qué es eso de Ko-fi y por qué tenemos un cartucho nuevo?
Vamos al asunto.
Hemos estrenado una página de Ko-fi y un nuevo cartucho en la portada de Aventuras Pixeladas llamado La Taberna del Doblón. Sí, ya lo sé. Podría haber puesto un simple botón de «Apóyame» y acabar antes. Pero si habéis pasado más de diez minutos por esta web, ya sabréis que tengo cierta incapacidad para hacer las cosas de la manera fácil.
Así que ahora tenemos un cartucho de verdad, integrado con los demás, con su propio cofre, su botón para aportar y una barra de progreso que muestra cómo vamos avanzando hacia nuestro objetivo.
La idea es muy sencilla: quien disfrute de Aventuras Pixeladas y quiera echar una mano para mantenerla y hacerla crecer, ahora puede hacerlo directamente.
Y quien no quiera o no pueda, exactamente igual de bien.
Aquí nadie tiene que pagar entrada, demostrar nada ni resolver un puzle absurdo para seguir formando parte de la aventura.
Aunque lo del puzle absurdo tampoco lo descartaría para alguna función futura.

Nuestra primera misión: 90 euros al año
Mantener una página en internet tiene un pequeño problema. Que internet parece mágico hasta que llegan las facturas. Servidores, alojamiento, dominio… Todas esas cosas tan poco románticas que hacen posible que pulséis un enlace y aparezca algo al otro lado.
Nuestro primer objetivo es reunir 90 euros al año, que es la cantidad que hemos marcado para cubrir el mantenimiento básico de Aventuras Pixeladas.
No es una cifra gigantesca. Pero tampoco es dinero que aparezca espontáneamente debajo de una piedra porque hayas subido tres niveles de experiencia.
Y hay algo más que también quiero contaros. El coste de mantener la web es una cosa. El tiempo y el trabajo que supone crearla, llenarla de contenido y mejorarla constantemente es otra. Y, de momento, detrás de todo eso hay muchísimas ganas, mucha ilusión y un montón de horas. No os lo cuento para dar pena. Ni mucho menos.
Lo hago porque me gusta. Porque disfruto preparando cosas y porque cada mejora que consigo sacar adelante me hace sentir un poquito más cerca de la página que tengo en la cabeza.
Pero sería maravilloso que, con el tiempo, el propio proyecto pudiera ayudar a sostener todo ese esfuerzo. Que pudiera cubrir sus gastos, permitirme dedicarle más recursos y hacer posibles algunas de las ideas que todavía tengo guardadas. Y os aseguro que hay unas cuantas. Algunas incluso son razonables.
¿Cómo podéis echar una mano?
Muy fácil. Que tampoco vamos a haceros buscar una llave detrás de un cuadro.
En la portada de Aventuras Pixeladas encontraréis el cartucho La Taberna del Doblón.
Al abrirlo veréis la barra de progreso de nuestro objetivo anual y el botón «¡Echar doblones al cofre!».
Ese botón abre el formulario oficial de Ko-fi dentro de la propia página. También podéis entrar directamente desde aquí:
Apoyar Aventuras Pixeladas en Ko-fi
Tenéis dos posibilidades:
Una aportación puntual («One time»): colaboráis una sola vez, con la cantidad que elijáis dentro de las opciones permitidas por Ko-fi. Sin compromisos posteriores.
Una aportación mensual («Monthly»): podéis apoyar el proyecto cada mes. Actualmente el formulario propone inicialmente 3 € mensuales, que podéis modificar antes de confirmar.
Y, por supuesto, podéis cancelar esa aportación recurrente cuando queráis.
El formulario os indicará el importe mínimo permitido para la modalidad elegida. Nosotros no hemos fijado un máximo propio: el límite práctico dependerá de las condiciones de Ko-fi y del sistema de pago.
Que tampoco hace falta que vendáis vuestra colección de juegos para echarnos una mano.
Por favor, no lo hagáis. Sobre todo si todavía conserváis las cajas originales. Cada aportación cuenta, sea grande o pequeña.
¿Y qué pasa cuando lleguemos a los 90 euros?
Pues que tendremos cubierto ese objetivo de mantenimiento.
¿Y si conseguimos más?
Entonces podremos dedicar ese dinero adicional a seguir mejorando Aventuras Pixeladas: nuevas funciones, mejoras en la web, más contenido y todas esas ideas que van apareciendo por el camino.
Los 90 euros son nuestra primera meta, no un límite para lo que nos gustaría construir.
Pero hay otra manera de ayudar que también vale muchísimo
Quiero dejar algo muy claro.
No hace falta donar dinero para ayudar a Aventuras Pixeladas. De verdad. Si vienes a los directos, ya estás ayudando. Si lees los artículos, ya estás ayudando. Si compartes alguna noticia con un amigo, si recomiendas la página, si dejas un comentario, si participas o si le cuentas a alguien que hay un tipo montando una web de videojuegos y que, por algún motivo que la ciencia todavía no ha conseguido explicar, parece que le está quedando algo curioso…
Estás ayudando. Y mucho.
Porque ahora mismo uno de los mayores retos no es solamente mantener la web.
Es conseguir que la gente sepa que existe.
Que más personas la descubran, entren, se queden, participen y, con un poquito de suerte, encuentren aquí algo que les recuerde por qué se enamoraron de los videojuegos.
Me encantaría que algún día fuéramos muchísimos más.
Que los directos estuvieran llenos de conversaciones, que los artículos llegaran a gente que todavía no nos conoce y que Aventuras Pixeladas se convirtiera en uno de esos rincones de internet que te apetece recomendar. Pero tampoco quiero olvidarme de algo.
Si algún día eso sucede, será porque antes hubo gente que estuvo aquí cuando todo estaba empezando.
Y esa gente sois vosotros.
Tu compañía también cuenta.

Aún queda mucha aventura por delante
No sé hasta dónde llegará Aventuras Pixeladas.
Me encantaría deciros que tengo un mapa con todas las respuestas, un destino marcado con una X y una estrategia infalible para llegar hasta allí. Pero sería mentira.
De momento tengo ideas, ilusión, una lista de cosas pendientes que parece el inventario de una aventura gráfica y bastante cabezonería. Y, por suerte, también os tengo a vosotros. Que es probablemente lo más importante de todo.
Espero de corazón que os esté gustando lo que estamos construyendo. Que disfrutéis leyendo la página, que os divirtáis con las novedades y que sigáis encontrando motivos para pasaros por los directos.
Espero poder seguir sorprendiéndoos, mejorando cosas y compartiendo juegos, recuerdos, risas e historias durante mucho tiempo.
Y ojalá llegue el día en que entre en la web, vea un montón de gente participando y piense:
«Madre mía. ¿Os acordáis de cuando empezamos con cuatro gatos y un montón de ideas disparatadas?». Porque seguro que me emocionaré. Y probablemente, cinco minutos después, descubriré un bug que lleva tres meses escondido detrás de un botón.
Para no perder las buenas costumbres.
Gracias por seguir ahí. Gracias por vuestro tiempo, por vuestras conversaciones, por vuestra compañía y por darle vida a todo esto. Si os apetece colaborar con unos doblones, los recibiré con una sonrisa enorme. Y si no, aquí tenéis vuestro sitio igualmente. Porque los videojuegos nos han regalado aventuras increíbles, personajes inolvidables y recuerdos que nos acompañan toda la vida.
Pero hay algo que siempre los ha hecho todavía mejores. Tener a alguien con quien compartirlos. Y eso es exactamente lo que quiero que sea Aventuras Pixeladas. Nuestra pequeña gran aventura.
Y esto, amigos míos, no ha hecho más que empezar.
Un abrazo enorme a todos.
¡Nos vemos en los directos, entre píxeles y en la próxima pantalla!
Carlaidus...