Unboxing: Fallout Caja de Coleccionista
Unboxing de la caja de coleccionista de Fallout.
¡Fallout fue uno de los juegos con los que abrí mi canal de YouTube, y maldita sea, menuda juerga! Recuerdo esa cuarta entrega de la saga como si fuera ayer: completé todos los finales del juego, jugué a todos los DLCs, y pasé decenas de horas impartiendo justicia a base de tiros. Repartí más balas que Rambo en una convención de villanos, y mejoré más armas que McGyver con un kit de herramientas... Oh si, es verdad, McGyver no usaba armas, las odiaba. (Buen apunte, tú que estabas pensando en eso... qué viejo eres, joder...)
Me convertí en un francotirador tan preciso que hasta los supermutantes se acojonaban cuando veían mi sombra. Y negociar con las diferentes facciones fue toda una experiencia: unos te ofrecían chapas de Nuka-Cola, otros te prometían un casco con más luces que un puto árbol de Navidad... ¡Menuda feria de locos!
Hace unos meses, me regalaron una caja que me hizo recordar todos esos momentos, y me sentí como si volviera a ser un habitante de uno de esos refugios, pero sin tener que preocuparme por las cucarachas gigantes, las ratas mutantes, o los vecinos pesados que creen que pueden invadir tu casa solo porque el apocalipsis les ha dado hambre.

Para entrar al refugio es indispensable tener el ticket de entrada. Sin ticket, ni aunque jures que sabes la receta secreta del Nuka-Cola.

¡Aquí en el refugio, un buen mapa es más valioso que el último paquete de chicles en el yermo! Necesitas encontrar la lavandería, las oficinas, la escuela... ¡y el escondite de las galletas, por supuesto! Todo marcado para que no te pierdas, aunque déjame decirte, en un par de años vamos a conocer este lugar mejor que nuestras propias narices. ¡Sabremos hasta dónde está el último rollo de papel higiénico sin abrir!








